"De A a X" John Berger (Alfaguara) - Citas

«Todas las historias son también historias de manos, manos que agarran, que sopesan, que señalan, que unen, que amasan, que enhebran, que acarician; manos abandonadas en el sueño, manos que cortan, que comen, que limpian, que tocan música, que rascan, que asen, que pelan, que se aferran, que aprietan un gatillo, que se cruzan. En cada página del libro hay un delicado dibujo de manos ejecutando una acción específica. Te voy a copiar una.
Te estoy escribiendo.
Y me miro las manos, que quieren tocarte, y me parecen obsoletas, porque hace tanto que no te acarician.»

«¿Decir la verdad? Se tortura a las palabras hasta que ceden y se rinden a sus polos opuestos; cuando vuelven a sus celdas, Democracia, Libertad y Progreso son incoherentes. Y hay otras palabras, Imperialismo, Capitalismo y Esclavitud, que tienen negada la entrada, que son rechazadas en todos los puestos fronterizos, y cucya documentación, confiscada, es entregada a ciertos impostores, como Globalización, Mercado libre y Orden natural.
Solución: el lenguaje nocturno de los pobres. Con éste se pueden contar y defender algunas verdades.»

«Mil hogares. Cada cual con sus secretos repentinos. Te han encerrado donde estás para separarte de estos secretos.»

«Todos los nombres del mundo se precipitan a la velocidad de la luz para converger en su punto de origen, o, por el contrario, avanzan a la velocidad de la luz para desintegrarse en partículas más pequeñas que los fotones electromagnéticos... No estoy segura de cuál de las dos, pero no importa. Lo único que importa es que los nombres son diferentes del resto de las palabras.»

«Deslocalización. No sólo quiere decir trasladar la producción y los servicios a zonas en donde la mano de obra es más barata, sino que también se refiere al plan de destruir el estatus de todos los lugares que antes se consideraban permanentes, de tal modo que el mundo entero se convierta en un No Lugar y en un único mercado líquido.

Este No Lugar no tiene nada que ver con el desierto. Los desiertos tienen unos contornos más definidos que las montañas. El desierto no perdona. Volando muy, muy bajo sobre Haserof, retenido el tren de aterrizaje, las puntas de dos aspas de la hélice se combaron. Sólo al aterrizar en Faz me di cuenta. Todavía estaba aprendiendo.

Esta cárcel es un No Lugar.»