Otro modo de ver // Reseña "Cataratas", de John Berger (Editorial Gustavo Gili, 2014)

Si bien la obra de John Berger, escritor inglés especialista en la crítica y teoría de arte, también pintor, nos ha proporcionado puntos de vista en referencia al mundo visual en el que nos hallamos envueltos, en este libro que publica la editorial Gustavo Gili nos ofrece una visión particular, única, llena de vida y color. Una visión personal, subjetiva. Y es que tras haber padecido una enfermedad en su visión, las cataratas, y tras haber sido operado de ellas, se dedicó a recoger las diversas impresiones y reflexiones que obtuvo por su paso. 

Con la ayuda de los dibujos del ilustrador turco Selçuk Demirel, Berger nos adentra en un mundo donde la visión es el sujeto y, a su vez, el objetivo. Las ilustraciones de Demirel corresponden no solo a la visión de Berger, sino también a una visión única, la suya, que utiliza trazos simples, monocromos y curvilíneos, pero gravemente expresivos. Sus dibujos hacen de los textos del autor inglés algo que si bien podría haberse visto desde otro punto de vista como una pequeña novela gráfica, aquí se ven como obras únicas, sinceras e incluso agradablemente irónicas, que acompañan y se unifican al texto.

La importancia de la luz y de la vista nos indica cómo de imprescindibles se convierten en nuestra existencia, pues es gracias a ellas que hacemos posible lo visible y visible lo imposible.
Berger pasa por diversas etapas que nos llevan a descubrir un mundo de sensaciones en el que los sentidos cobran su mayor poder. Y es que, gracias a ellos, su autor también toma consciencia de sí mismo, haciendo así una consciencia de lo sensible, de lo que tocamos, de lo que oímos, de lo que olemos, de lo que saboreamos o de lo que él aún no ha podido ver del todo bien. Cabe destacar, por ejemplo, los paisajes reconstruidos que observamos desde la mirada de Berger. Sus vistas de París, sus vistas a obras de arte, a las cosas que contempla en la vida diaria. Su vista, perdida, se halla trastocada; se ha olvidado de sí misma. Y él, también.

La importancia del color azul, que podemos relacionar con la mente, el espíritu y lo etéreo, aquí también se asocia a lo que podría ser el sentido de la vista. Asombrado después de su operación, Berger lo dibuja; dibuja el color azul en forma de flor, un pensamiento cuyo significado es «no nos olvidemos». Con ello, ahora, es más libre, pues su visión se puede enfocar mejor en sus pensamientos, puede percibir mejor ya no solo lo que ve, sino lo que piensa.

La nitidez de las cosas, así como sus percepciones, vuelven y se renuevan en él. Se agudizan. Su paso tras las cataratas le aporta otra visión, otro modo de ver las cosas, de sentirlas y de palparlas. Ahora Berger es consciente de que otra visión es posible si le damos importancia a lo que hemos, o creemos haber, olvidado.