¿Qué tal si empezamos a pensar con el corazón?

Propongo una cosa, ¿y si en vez de ir contra el sistema se trabaja para hacer otro? ¿No creéis que así la gente se daría cuenta de que, realmente, otras cosas son posibles? En realidad dejamos a otros que nos lleven por el camino que a ellos les interesa, pero no nos damos cuenta de que nuestro camino, nuestro propio camino, ese que nos dice nuestro corazón, no pertenece y ni siquiera se parece a nada de lo que nos pretenden dar.

Hay que darse cuenta de que estamos creando la realidad constantemente con cada cosa que pensamos, sentimos y hacemos. Las crisis hay que aprovecharlas para decidir nuestro camino, nuestro propio camino. No deberíamos dejarnos llevar por el miedo que nos infundan porque esa es su manera, inconscientemente, de hacernos creer que tienen el control sobre nuestras vidas y estamos ahí, esperando a que nos solucionen las cosas cuando somos nosotros las que las tenemos que solucionar por nosotros mismos, cada uno en la manera que puede.

Esto me recuerda a Neo de Matrix, cuando tiene que elegir la pastilla azul o la pastilla roja:
¿Preferís vivir en un mundo totalmente engañados, en el que te dicen lo que tienes que pensar, lo que tienes que vestir, lo que tienes que hacer y lo que tienes que sentir, o preferís tomar las riendas de vuestro corazón? Pensad en ese anciano que, próximo a su muerte, se da cuenta de que no ha hecho lo que realmente tenía que haber hecho en su vida, eso que siempre había sentido dentro, pero que por miedos, por imposiciones, por obligaciones a la sociedad en la que vive, no lo ha hecho.

En conclusión,
no se trata de ser anarquista, si no de hacernos responsables de nuestra propia vida y de hacer de ella algo mejor. Porque quizás, después de todo lo que estamos viendo y haciendo, deberíamos de empezar a «pensar con el corazón», no con prejuicios e ideales mentales. Esto es, trabajar desde la sabiduría, la bondad, el amor, lo verdadero y lo que es justo.
Un nuevo sistema no es una utopía si cada uno empieza a responsabilizarse de sí mismo, pues todas las personas hemos puesto nuestro grano de arena para construir la sociedad en la que estamos. Entonces, ¿no podemos poner nuestro grano de arena, nuestro mejor grano de arena –ese que no contiene ni prejuicios, ni ideologías, ni miedos, ni tristezas– para cambiarla? Me parece que no nos damos cuenta de que en realidad lo más importante es eso, que es eso por lo que se debería luchar, más allá de géneros e ideologías. Y aunque hay más cosas por las que luchar, aparte de que también cada persona tiene su propia lucha y su propia visión –cosa que es obvia– considero que deberíamos de tener eso como base. Más que nada porque es de ahí es donde sale el respeto, los valores, la pasión por la vida...

Un sistema y sociedad que no tenga una base adecuada, esta es: de libre armonía, respeto, sin egoísmos y puesta en común entre sus gentes, muy difícilmente será una sociedad constructiva, sabia, transparente e involucrada en el crecimiento y desarrollo completo del ser humano.