Ricardo Menéndez Salmón. Derrumbe - Citas

- La noche estaba tan clara que casi dolían los ojos al mirar al cielo.
- Cierta noche remota como aquel que fue junto a él, bajo él, en él, sobre él; su exacto reflejo, su doble, su sosia, la forma irresoluble que llaman vida.
- Un diorama de posibilidades. Azar. La necesidad de azar. El destino entendido como necesidad. La vida asumida como destino. La urdimbre de la vida.
- La belleza y su inutilidad frente al mal.
- El orden de los triunfadores frente al desorden de los desfavorecidos. La dialéctica entre lo que permanece y lo que está en constante transformación. ¿Lucha de clases? ¿Justicia poética? ¿Maldad innata?
- Respeto a formas de vida sagradas por inmemoriables. Porque no se arranca con los dientes el pecho donde no bebió; porque no se rasga con un cuchillo el vientre donde no reposó; porque no se deszaza como a un cerdo a la que dio la vida.
- La salvación, el premio a toda una vida llevada al trabajo, radica en la posibilidad de escoger entre esa multitud de saberes que pasan ante nuestros ojos.
- El único problema es que jamás estamos seguros de que lo que estamos aprendiendo sea real; el único problema es que a menudo nos asalta la sospecha de que nuestro mundo es una feria de simulacros, el parque temático de su propia sombra.
- No existían personas que desearan la libertad. Las personas adquirían compromisos con toda la rapidez posible. Era una forma, acaso la única, de garantizar la inmortalidad.
- El monstruo aliviaba la indigencia espiritual del hombre de la calle, sancionaba los límites de lo que resulta permisible y de lo que no, y, en muchas ocasiones, permitía que las personas experimentaran piedad, algo fundamental para una vida feliz y equilibrada. Con los monstruos seguía como con los locos: al verlos la gente se sentía mejor de lo que en realidad era.
- Y por un momento todo lo que oyó el capitán fue el inmenso crujido del barco, como si el Destino se volviera en sueños.
- Nada tan contagioso como una imagen. Nada tan certero para sentirse vivo como convertirse en holograma.
- Todo estaba mustio, apagado, ceniciento, como un cuadro que representara el final de una época.
- La inmaculada concepción, la transustaciación, el milagro trinitario: atajos todos para eludir el pensamiento de un mundo sin objeto.
- Un género de cosas tan íntimas, tan intangibles, tan imponderables, que llevan a compartir la muerte y a no lamentarse por ello.
- Todo ardía en el horizonte.
- Abrasarse en el lugar común de la juventud traicionada, los sueños rotos, la genealogía de amor.
- Nada sucede sin causa. Basta preguntarse por ella. Siempre se encuentra una.