Hermann Hesse. Narciso y Goldmundo - Citas

Y es que le costaba aceptar que su amigo fuera su polo opuesto, su contrario. Creia que con el amor y la devoción sincera había suficiente para que ellos dos fuesen solo uno, para borrar las diferencias y superar las oposiciones.

Aunque mañana prendieras fuego a nuestro bonito convento o predicaras por el mundo una herejía absurda, nunca me lamentaría de haberte ayudado a encontrar tu camino.

La raiz del arte y hasta del espíritu es el miedo a la muerte. Tememos a la muerte, nos horroriza su fugacidad, vemos con tristeza como las flores se marchitan y que las hojas caen de los árboles, y dentro nuestro tenemos la certeza de que nosotros también somos efímeros y que pronto nos marchitaremos.

Sí, sin duda, ese dolor y esa angustia amarga envejecería y se agotarían, con el tiempo también les olvidaría. Nada perduraba, tampoco el sufrimiento.

Y también ha tenido la suerte de experimentar que la sensualidad puede dotarse de espíritu. De aquí nace el arte.