Un trocito de este disco de Keith Jarret salía en la película Caro diario (Nanni Moretti, 1993), en la escena de cuando Nanni se dispone a visitar el lugar donde asesinaron a Pasolini. Yo nunca lo había escuchado y me gustó, pero no me digné a buscar quién era el autor. Hace un buen rato, mientras J. y yo escuchábamos Erik Satie, me ha preguntado si alguna vez había escuchado este disco, le he dicho que no y me lo ha puesto. Conforme lo iba escuchando más me iba gustando. Sus cuatro piezas, entre 6 y 26 minutos cada una, no sólo me han (y están haciendo, por segunda vez, pues lo estoy escuchando de nuevo) disfrutar de la magia del jazz, sino que además me ha ido acompañando mientras finalizaba Los cuadernos de Malte Laurids Brigge de Rainer Maria Rilke, el libro en el que me hayo inmersa estos días. Las sensaciones que he tenido escuchándolo mientras transcribía unos cuantos párrafos me han gustado mucho. Muchísimo. Tanto que desde hoy, lo declaro como uno de mis discos del año, a pesar de ser de 1975. Os dejo con una de las canciones para que vosotros también lo disfrutéis.