Italo Calvino. Las ciudades invisibles - Citas

No hay lenguaje sin engaño. Nadie saluda a nadie. Las miradas se cruzan en un segundo y después huyen. Buscan otras miradas. No se detienen.

Un intercambio de miradas como líneas que unen una figura a otra. Y dibujan flechas, estrellas, triángulos, hasta que todas las combinaciones en un instante se agotan.

Noches en que una congoja hipocondríaca pesaba sobre su corazón.

El fin de mis exploraciones es este: escrutando las huellas de felicidad que todavía se entreveen.

Si quieres saber cuanta oscuridad tienes alrededor, debes agudizar la mirada en las débiles luces lejanas.

La mentira no está en el discurso, está en las cosas.

Si caminas con el mentón sobre el pecho, con las uñas clavadas en las palmas, tus miradas se enredadaran a ras del suelo, en el agua de la calzada, las alcantarillas, las espinas de pescado, los papeles sucios.

Las imágenes de la memoria, una vez fijadas por las palabras, se borran.

Tus pasos recorren lo que no se encuentra fuera de los ojos, sino adentro, sepulto y borrado.

Todo lo que veo y hago cobra sentido en un espacio de la mente, donde reina la misma calma que aquí, la misma prenumbra, el mismo silencio recorrido por crujidos de hojas.

Tal vez este jardín existe sólo a la sombra de nuestros párpados bajos.

Tal vez este jardín sólo asoma sus terrazas sobre el lago de nuestra mente.

Crecer en círculos concéntricos, como los troncos de los árboles que cada año aumentan una vuelta.

A veces me parece que tu voz me llega de lejos. [..] Y escucho por tu voz las razones invisibles.

Tu atlas guarda intactas las diferencias: ese surtido de cualidades.

Así un año tras otro he visto desaparecer el foso, el árbol, el serbo. Ocultos por setos de sonrisas tranquilas, entre mejillas redondas que se mueven masticando hojas.

Toda innovación en la ciudad influye en el dibujo del cielo.

Entre las estrellas: la ciudad y el cielo no permanecen jamás iguales.


Jan Cunningham

Glad to be part of the UK Scopophilia exhibition and blog. Here my contribution.



Carol Peligian

Umberto Eco. La definición del arte - Fragmentos I

«La solución ideal del arte como visión, opone un concepto de arte como forma, en el que el término forma significa organismo, formación del carácter físico, que vive una vida autónoma.

El arte se define en cuanto a la intencionalidad.

El artista vive en la obra como residuo concreto.

La obra de arte pone de manifiesto en su totalidad la personalidad y espiritualidad originales del artes, denunciadas, antes que por el tema y el argumento, por el modo personalísimo y único que ha evidenciado al formarla.

Interpretar consiste en situarse en el punto de vista del creador, en recorrer de nuevo su labor hecha de intentos e interrogantes frente al material.

El estilo es el modo de formar, personal, inimitable, característico; la huella recognoscible que la persona deja de sí misma en la obra; y coincide en el modo en que se forma la obra.

La obra vive sólo en las interpretaciones que de ella se hacen.

Para que exista obra es necesaria una perfección de trazado y una singularidad de tono que sólo puede atribuirse a la intervención consciente de un autor.

Todo intento serio de interpretación, dictado por el espíritu vivo del presente, profundiza y extiende el sentido de la obra.

El arte que crea su cosmos se hace naturaleza.

Una experiencia estética se justifica por el placer que la acompaña y no puede descalificar o excluir el resto de las experiencias estéticas.

La pura experiencia estética es propia de aquellos que poseen innato el conocimiento de la belleza ideal; conocida por intuición, en éxtasis intelectual, sin acompañamiento de intelección, al nivel más elevado del ser consciente; engendrado por una única madre junto con la visión de Dios, su vida es como un relámpago en la cegadora luz de origen ultraterreno, imposible de analizar y, sin embargo, imagen de nuestro ser.

En la intuición metafísica todas las cosas adquieren profundidad, conservan su concatenación, ahondan y profundizan la inmanencia recíproca de todos los estados de su devenir.

Toda imagen estética está superada por las imágenes posibles que suscita, que abre. Sin embargo, no podría manifestarse ningún desvarío, porque la experiencia tiene lugar sobre y en el objeto.

La poesía nos obliga a considerar el intelecto tanto en sus fuentes secretas dentro del alma humana como funcionando de forma no lógica.

En la base del acto creador debe existir un proceso intelectual totalmente original, sin paralelismo en la razón lógica, a través de la cual las cosas y la personalidad se captan juntas, por medio de una especie de experiencia o conocimiento, que no tiene ninguna expresión conceptual y se expresa solamente en la obra del artista.

La intuición creadora se superpone a las normas canónicas del actuar y las reanima por medio de un acto que procede de las profundidades del espíritu.

La belleza en la obra se produce como participación en una cualidad transcendental o en algo que no puede hacerse.

Si la intuición estética es solamente la intención intelectual que se ha hecho objetiva, es fácil comprender que el arte es el único verdadero y eterno órgano, y, al mismo tiempo, documento de filosofía.

La verdadera construcción del arte es exposición de sus formas como formas de las cosas, tal como son en sí mismas o en el absoluto. Por consiguiente también las formas del arte, al ser formas de cosas bellas, son formas de las cosas tal como son en Dios y como son en sí, y puesto que toda construcción es exposición de las cosas en el absoluto, la construcción del arte en particular es exposición de sus formas como formas de las cosas, tal como estas son en el absoluto. Es decir, el arte se presenta como exposición real de las formas de las cosas tal como son en sí, y, por consiguiente, de las formas de los prototipos.»






Monique Mouton