The Turin horse, Bela Tárr (2011)





Polaroids de Valentina Vallone
"El otro día leí unos versos escritos por un pintor eminente que eran originales y no eran convencionales. El alma siempre escucha una advertencia en tales líneas, sin importar el tema del que traten. El sentimiento que inculcan es más valioso que cualquier pensamiento que contengan. Creer en tu propio pensamiento, creer que lo que es cierto en el fondo de tu corazón es cierto para todas las personas, eso es el genio. Expón tu convicción latente, y será el sentido del universo; puesto que lo interior con el debido tiempo se torna lo exterior, y nuestro primer pensamiento nos es devuelto por las trompetas del juicio final. Familiar como lo es la voz de la mente para cada quien, el máximo mérito que les atribuimos a Moisés, Platón, y a Milton es, que tuvieron en nada los libros y las tradiciones, y hablaron lo que pensaban ellos, no lo que pensaba la gente. La gente debería aprender a detectar y observar ese destello de luz que atraviesa su mente desde adentro, más que el brillo del firmamento de los bardos y los sabios. Mas desecha su pensamiento sin tomarlo en cuenta, sólo porque es suyo. En toda obra genial reconocemos nuestros propios pensamientos rechazados: nos son devueltos con una cierta majestad ajena. Esa es la lección más conmovedora que nos pueden dar las grandes obras de arte. Nos enseñan a morar en nuestra impresión espontánea con inflexibilidad jovial, más aún cuando todas las voces están del otro lado. Sino, mañana un extraño dirá con sensatez magistral precisamente lo que sentimos y pensamos todo el tiempo, y nos veremos forzados a tomar con vergüenza nuestra propia opinión de parte de otro.

Hay un momento en la educación de toda persona en que se llega a la convicción de que la envidia es ignorancia; que la imitación es suicida; que debe aceptarse a sí mismo, para bien, para mal, como suyo; que aunque el ancho mundo está lleno de bienes, no hay grano de maíz nutritivo que no le venga a través de la faena hecha en ese pedazo de tierra que se le dio para labrar. El poder que reside en la persona es nuevo en la naturaleza, y nadie sino ella sabe lo que puede hacer, ni ella sabe hasta que lo intenta. No es por nada que una cara, un carácter, un hecho, le impresionan tanto, y otros no. Esta escultura hecha en su memoria no carece de armonía preestablecida. El ojo se situó donde caería un rayo, para dar testimonio de ese rayo en particular. Nos expresamos a medias, y nos apenamos de esa idea divina que representamos cada uno de nosotros. Puede confiarse como armónica y de buenos principios, por lo que puede ser impartida fielmente, pero Dios no hace manifiesta su obra mediante cobardes. Un ser humano se siente aliviado y alegre cuando ha puesto su corazón en su obra y dado lo mejor de sí; pero cuando lo que haya dicho o hecho no sea así, no se sentirá en paz. Es una liberación que no libera. Al intentarlo, su genio lo abandona; ninguna musa se acerca; no hay creaciones ni esperanza.

Confía en ti mismo: todo corazón vibra con esa nota. Acepta el sitio que la divina providencia te asignó, la sociedad de tus contemporáneos, la conexión de los eventos. Las grandes personas siempre han hecho esto, y han confiado, como niños, en el genio de su era, negando su percepción de que lo completamente digno de confianza se asentaba en su corazón, que trabajaba con sus manos, que predominaba en todo su ser. Y ahora somos personas, y debemos aceptar con la mayor magnanimidad el mismo destino trascendental; no como menores o inválidos en un rincón seguro, ni como cobardes huyendo ante una revolución, sino como guías, redentores, y benefactores, obedeciendo el esfuerzo del todopoderoso, y avanzando hacia el caos y la oscuridad."

Autoconfianza, Ralph Waldo Emerson





Anarchy in Zirmunai, Saulius Drunga (2010)

M'ocean. Ode to...

“What I hope is transferred to the listener of my music is a certain depth. I think the depth that I am really speaking of is that we as human beings are the artistic process here on the planet, as individuals, groups, countries and as a global experience. What we create and think of as our artistic outpouring, be it music, the painted art, a sculpture or just a beautiful dinner that we might create for somebody, are really metaphors or hieroglyphics for the depth of our own participation in the moments that we create them. I hope that this depth creates a context for other people to experience deeper things inside of themselves.”

Michael Stearns




Wooden broochs by Julia Walter











The sun in a net, Stefan Uher (1962)

¿Sabéis lo que es pasarse toda una película con el corazón encogido y los ojos clavados, fijos, como sino se pudiese mirar a otro lado? Es exactamente lo que me ha ocurrido con esta película. La cual declaro, desde ayer, como una de mis películas checas preferidas.



Fotografías de Carter Murdoch

Sketch. January 2012
"El Infierno es la otra cara del Cielo. Su reverso preciso es necesario para el equilibrio de la creación. El Señor lo rige, como a los cielos. El equilibrio de las dos esferas es requerido para el libre albedrío, que sin tregua debe elegir entre el bien, que mana del cielo, y el mal que mana del infierno. Cada día, cada instante de cada día, el hombre labra su perdición eterna o su salvación. Seremos lo que somos. Los terrores o alarmas de la agonía, que suelen darse cuando el moribundo está acobardado y confuso, no tienen mayor importancia. Podemos creer o no en la inmortalidad de las almas, pero es indiscutible que la doctrina revelada por Swedenborg es más moral y más razonable que la de un misterioso don que se obtiene, casi al azar, a última hora. Nos lleva, por lo pronto, al ejercicio de una vida virtuosa.

Innumerables cielos constituyen el cielo que vio Swedenborg, innumerables ángeles constituyen cada uno de ellos y cada uno de esos ángeles es, individualmente, un cielo. Los rige el ardiente amor de Dios y del prójimo. La forma general del Cielo (y la de los cielos) es la forma de un hombre o, lo que viene a ser lo mismo, la de un ángel, ya que los ángeles no son una especie distinta. Los ángeles, como los demonios, son muertos que han pasado a la esfera angélica o demoníaca. Rasgo curioso que sugiere la cuarta dimensión que Henry More ya había pre­figurado: los ángeles, en cualquier sitio que estén, siempre miran de frente al Señor. En el orbe espiritual el sol es la visible imagen de Dios. El espacio y el tiempo sólo existen de manera ilusoria; si una persona piensa en otra, ya la tiene a su lado. Los ángeles conversan como los hombres por medio de palabras articuladas, que se pronuncian y que se oyen, pero el lenguaje que usan es natural y no exige un aprendizaje. Es común a todas las esferas angélicas. El arte de la escritura no es desconocido en el cielo; Swedenborg recibió más de una vez comunicaciones divinas que parecían manuscritas o impresas, pero que no logró descifrar del todo, porque el Señor prefiere la instrucción oral y directa. Más allá del bautismo, más allá de la religión profesada por sus padres, todos los niños van al cielo, donde los instruyen los ángeles. Ni la riqueza, ni la dicha, ni el lujo, ni la vida mundana son barreras para entrar en el cielo; ser pobre no es un mérito, una virtud, como tampoco lo es ser desventurado. Lo esencial es la buena voluntad y el amor de Dios, no las circunstancias externas. Ya hemos visto el caso del ermitaño que, a fuerza de mortificación y de soledad, se incapacitó para el cielo y tuvo que renunciar a su goce."

Extracto de uno de los ensayos que el gran Jorge Luis Borges escribió sobre el científico, médico, teólogo, filósofo y místico Emanuel Swedenborg.





Revista Détour cumple un año, y con ello, hemos decidido sortear nuestra/esta nueva portada. Para poder participar sólo tenéis que subir aquellas imágenes cinematográficas que cambiaron vuestra vida, bien a Twitter bajo el hashtag #collagedetour (os recuerdo que nos podéis seguir aquí) o bien en facebook publicándola en nuestro muro. Para quien no tenga ni twitter ni facebook, podéis mandar vuestra imagen a revistadetour@gmail.com

El sorteo estará activo hasta el 3 de febrero, y sólo pueden participar aquellos que residan en España.

Arriba os he dejado dos de las mías, para que os animéis a participar. Peternecen a El espejo, Andrei Tarkovsky y a El mago de Oz, Victor Fleming.












I Dolci Inganni, Alberto Lattoada (1960)