Haschisch, Michel Soutter (1968)





Hedda Seldder


"Feliz emprendí mi largo camino a casa en la noche fresca. Aquí y allá regresaban a sus casas estudiantes ruidosos y tambaleantes. Con frecuencia había sentido la discrepancia entre su absurda alegría y mi vida solitaria, a veces con una sensación de envidia y otras con sarcasmo. Pero nunca había sentido con tanta tranquilidad e intensidad lo poco que aquello me importaba, lo lejano y remoto que me resultaba aquel mundo. Me acordé de algunos funcionarios de mi ciudad natal, señores de edad honorables, que evocaban las juergas de sus años estudiantiles como si se tratara de un paraiso perdido y veneraban la “libertad” de aquellos años como pudiera hacer los poetas y otros románticos de su infancia. ¡Por todas partes lo mismo! Por todas partes buscaban la “libertad” y la “felicidad” en el pasado, de puro miedo a verse confrontados con su propia responsabilidad y con su propio camino. Pasaban unos años entre borracheras y juergas; luego se sometían y convertían en señores muy serios al servicio del Estado. Sí, nuestra sociedad estaba corrupta; y esta estupidez estudiantil aún era menos estúpida y peligrosa que otras muchas más.

Cuando llegué a mi apartada casa y me metí en la cama, estas ideas desaparecieron y todo mi pensamiento se concentró en la gran promesa que aquél día me había deparado…

Había comenzado un día muy importante para mí; y veía y sentía el mundo que me rodeaba transformado, expectante, lleno de ideas y festivo… Ninguna casa, ningún escaparate, ningún rostro en la calle me molestaba; todo era como tenía que ser, pero sin el aspecto vacío de lo cotidiano y acostumbrado: era naturaleza expectante, preparada respetuosamente a recibir al destino."


Demian, Herman Hesse



Daria Riabchenko
Cada momento de nuestros encuentros
celebrábamos como la Epifanía,
solos en este planeta. Fuiste
más valiente y más ligera que el ala de un pájaro
bajando la escalera de dos en dos,
como vértigo, llevándome a través
de lilas mojadas a sus predios,
al más allá del espejo cristalino.

Cuando llegó la noche tuve la gracia,
se abrieron las puertas del altar,
en la oscuridad resplandecía
y se reclinaba lentamente la desnudez.
Y yo, al despertar, decía: “¡Sé bendita!”
porque sabía que era audaz mi bendición.
Tú dormías, pero las lilas de la mesa
se disponían a tocar tus párpados
con el azul del universo circundante,
los párpados, tocados por el color azul,
estaban muy tranquilos, tu mano cálida también.

En el cristal pulsaban tantos ríos,
montañas humeaban y mares despuntaban,
tenías en tu palma un globo cristalino,
estabas durmiendo en el trono.
¡Dios justo! Tu eras mía.
Te despertaste para transformar
el vocabulario humano, usado cada día,
y el lenguaje se llenó hasta el tope
de fuerza sonora, y la palabra tú abrió su acepción nueva, que era el zar.

En el mundo se ha transformado todo,
incluso cosas tan sencillas como el jarro y la palangana,
y el agua dura y laminada
estaba de guardia entre nosotros.

Algo me llevaba no sé adonde.
Nos cedían paso, como espejismos,
ciudades construidas por milagro,
la menta, cual alfombra, se acostaba bajo nuestros pies,
los pájaros nos acompañaban haciendo el mismo camino,
los peces subían el río
y el cielo se abrió ante nuestros ojos...
El destino seguía nuestra pista
como un loco con navaja afilada.


Primeros encuentros
, Arseny Tarkovsky
"La manera de mirar moderna es ver fragmentos. Se tiene la impresión de que la realidad es en esencia ilimitada y el conocimiento no tiene fin. De ello se sigue que todos los límites, todas las ideas unificadoras han de ser engañosas, demagógicas, en el mejor de los casos provisionales, casi siempre, y a la larga, falsas. Mirar la realidad a la luz de determinadas ideas unificadoras tiene la ventaja innegable de dar contorno y forma a nuestras vivencias. Pero también (así nos instruye la manera de mirar moderna) niega la diversidad y la complejidad infinitas de lo real. Por lo tanto reprime nuestra energía, nuestro derecho, en efecto, a refundar lo que deseamos refundar: nuestra sociedad o nosotros mismos. Lo que libera, se nos dice, es notar cada vez más cosas."

Sobre la fotografía, Susan Sontag

"Es lógico que el artista que se determina a si mismo - hablo ahora del ser humano como artista - sea el creador. Me apropio de este modo del concepto de Dios y le doy este concepto al hombre, pero no tengo necesidad de hacerlo, soy demasiado deéil. Cristo lo ha hecho. El acto que que hara libre al hombre, el acto que representa a Cristo en el ser humano y crea el soberano en el ser humano, este acto ya se ha realizado.Pero nos callamos. Las ideologias materialistas lo silencia y las iglesias lo cubren con un silencio de muerte. estas son las verdaderas lineas directrices, para decirlo simplemente de nuestra antropologia, de nuestra humanidad. El hombre ha pasado en silencio por estos mismos instintos de poder que lo han llevado a la decadencia. Insisto aqui que mi objetivo no es criticar, sino indicar una posibilidad:el soberano puede decidir sobre una constitucion, y en una democracia habria que pedirle su paracer cuando haya que tomar una desicion vital para su pueblo. La instalacion de armas nucleares en su territorio, por ejemplo: ¡Competeria al soberano tomar la decisión y no a los delegados de ese soberano! Esto procederia de una comprension creadora del hombre, de un hecho dramatico, un hecho desestabilizador, de un hecho plástico que elevaría la tierra y la convertiría de nuevo en un ser vivo y crearia de nuevo al hombre que habita en ella una gran fuerza, un hombre que crearia la forma de derecho que hace falta.Esta Humanidad! Y en esta forma jurídica aparecerian derechos evidentes, que serian leyes económicas de una nueva era. Pues las posibilidades que tendriamos en cuanto seres humanos las opondriamos a lo dado, ese sistema que muchos conocen en su alterabilidad y del cual, consecuentemente, no quiero hablar.
Estas posibilidades las llamariamos leyes económicas. El hombre que vive y vive sumido en tales meditaciones, que vive en la experiencia de la libertad, en la sensacion de la manera que por su trabajo, su preparacion, llega a convertirse en una fuerza creativa fabulosa. Y el hombre vivira por la experienca de lo que se quiere cuando se habla de logica de una insercion de la situacion central de los derechos del hombre en un oganismo social."

Joseph Beuys, Fragmento de discurso de 1958