“Los siste­mas colectivos, llámense partidos políticos o estado, actúan destructivamente sobre las relaciones humanas. Estas pueden ser fácilmente destruidas, porque los hombres individuales se encuentran todavía en un estado de inconsciencia que no se ha desarrollado a la par del enorme crecimiento y fusión de las masas. Como sabemos, en todos los países totalitarios rige la principal preocupación de minar las relaciones per­sonales por el miedo y la desconfianza, de modo que surge una masa atomizada, en la cual el alma humana es asfixiada totalmente. Incluso la relación de padres e hijos que es de lo más cercana y natural, es desgarrada por el estado (...). La única posibilidad de impedir esto es el desarrollo de la conciencia del ser humano indivi­dual. Por este medio se vuelve él inmune frente a la seducción de las organizaciones co­lectivas. Únicamente gracias a eso conserva su alma pues la vida del alma depende de la relación humana. El acento debe ponerse en que el hombre se vuelva consciente y no en la organización estatal."

La rehabilitación de la función de sentimiento en la sociedad contemporánea, Carl Gustav Jung