Fotografías de Andrew Nemiroski
“Los siste­mas colectivos, llámense partidos políticos o estado, actúan destructivamente sobre las relaciones humanas. Estas pueden ser fácilmente destruidas, porque los hombres individuales se encuentran todavía en un estado de inconsciencia que no se ha desarrollado a la par del enorme crecimiento y fusión de las masas. Como sabemos, en todos los países totalitarios rige la principal preocupación de minar las relaciones per­sonales por el miedo y la desconfianza, de modo que surge una masa atomizada, en la cual el alma humana es asfixiada totalmente. Incluso la relación de padres e hijos que es de lo más cercana y natural, es desgarrada por el estado (...). La única posibilidad de impedir esto es el desarrollo de la conciencia del ser humano indivi­dual. Por este medio se vuelve él inmune frente a la seducción de las organizaciones co­lectivas. Únicamente gracias a eso conserva su alma pues la vida del alma depende de la relación humana. El acento debe ponerse en que el hombre se vuelva consciente y no en la organización estatal."

La rehabilitación de la función de sentimiento en la sociedad contemporánea, Carl Gustav Jung



Golden area, Kim Sin Hye






The Man Who Left His Will on Film, Nagisa Ôshima (1970)




DUALIDAD. (Del lat. dualĭtas, -ātis).
Existencia de dos caracteres o fenómenos distintos en una misma persona o en un mismo estado de cosas.
(Todo se resume en ello.)
"- Mi amor ha servido a Dios durante largos años, mi voluntad ha obedecido por doquier a su voluntad. Pero un buen servidor lo sabe todo y también ciertas cosas que su amo se oculta a sí mismo. Éste era un Dios oculto, lleno de misterios. En verdad, su mismo hijo vino a él por caminos desviados. A las puertas de su creencia existe el adulterio. El que alaba a Dios como Dios del amor, no se ha formado una idea bastante elevada sobre el amor. ¿No quería este Dios ser también juez? Pero, el que ama, ama más allá del castigo y de la recompensa. En su juventud, este Dios de oriente era duro y sediento de venganza; edificó un infierno para divertir a sus favoritos. Pero acabó por envejecer y hacerse blando, y tierno, y compasivo, pareciéndose más a un abuelo que a un padre; pero, pareciéndose todavía más a una abuela vacilante y decrépita. Con el rostro arrugado estaba sentado al amor de la lumbre, siempre inquieto por la debilidad de sus piernas, cansado del mundo, cansado de querer; y acabó un día ahogado por su excesiva piedad...

- Viejo papa -interrumpió Zaratustra-, ¿has visto tú esto con tus propios ojos? Es posible que esto haya sucedido así; así y también de otro modo. Cuando los dioses mueren, mueren siempre de muchas clases de muerte. ¡Pues bien! ¡De tal o cual manera, ya no existe! Repugnaba a mis ojos y a mis oídos; no quería echarle en cara nada peor. Yo amo todo lo que tiene transparente la mirada y que habla francamente. Pero él -bien lo sabes tú, viejo sacerdote- tenía algo de tu casta, de la casta de los curas..., era equívoco. Además, tenía el espíritu confuso. ¡Cuánta ojeriza nos cobró este iracundo por haberle comprendido mal! Pero ¿por qué no ha hablado con más claridad? Y si el defecto estaba en nuestros oídos, ¿por qué nos dio unos oídos que le oían mal? Si había barro en nuestros oídos, ¡vamos a ver!, ¿quién lo había metido allí? A este alfarero que no había terminado su aprendizaje hubo demasiadas cosas que le salieron mal. Pero que se haya vengado en sus cacharros y en sus criaturas porque le habían salido mal..., esto fue un pecado contra el buen gusto. Dentro de la piedad hay también un buen gusto; este buen gusto ha acabado por decir: «¡Quitadnos a semejante Dios! ¡Antes mejor no tener ninguno, antes mejor organizar los destinos por cuenta propia, antes mejor estar locos, antes mejor ser Dios uno mismo!»"

Así habló Zaratustra, Friedrich W. Nietzsche


Envelopes, Kristiina Lahde



Attentional landscapes, Odette England
¿Quién soy yo? Como excepción podría guiarme por un aforismo: en tal caso ¿por que no podría resumirse todo únicamente en saber a quien "frecuento"?. Debo confesar que este último término me desorienta puesto que me hace admitir que entre algunos seres y yo se establecen unas relaciones más peculiares, más inevitables, más inquietantes de lo que yo podía suponer. Me sugiere mucho más de lo que significa, me atribuye, en vida, el papel de un fantasma y, evidentemente, se refiere a lo que ha sido preciso que yo dejara de ser para ser quien soy. Atrapado, sin exagerar lo más mínimo, por esta acepción, me revela que lo que yo entiendo como manifestaciones objetivas de mi existencia, manifestaciones mas o menos organizadas, no es mas que lo que trasciende, dentro de los límites de esta vida, de una actividad cuya auténtica dimensión me resulta completamente desconocida. La imagen que yo tengo de un "fantasma", con todo lo convencional que resulta tanto en su apariencia como en su ciega sumisión a determinadas contingencias de hora y lugar, representa para mí sobre todo la manifestación perfecta de un tormento que puede ser eterno. Es posible que mi vida no sea mas que una imagen de esa naturaleza y que yo, creyendo explorar algo nuevo, esté condenado en realidad a volver sobre mis pasos, a tratar de conocer lo que debería ser capaz de reconocer perfectamente, a aprender una mínima parte de cuanto he olvidado. Esta percepción sobre mí mismo no me parece desacertada sino en la medida en que me presupone a mí mismo, en cuanto a que coloca arbitrariamente en un plano anterior una representación acabada de mi pensamiento que no tiene por qué respetar la temporalidad, que implica en ese mismo tiempo una idea de pérdida irreparable, de penitencia o de caída cuya falta de fundamento moral, en mi opinión, es indiscutible. Lo importante es que las aptitudes particulares que poco a poco voy descubriendo en mí, aquí mismo, en absoluto me alejen de la búsqueda de una aptitud general, que sería la mía propia y que no me ha sido otorgada. Más allá de todas las aficiones que me conozco, de las afinidades que noto en mí, de las atracciones que experimento, de los acontecimientos que me suceden y que sólo me suceden a mí, más allá de la cantidad de movimientos que yo me veo hacer, de las emociones que únicamente yo siento, me esfuerzo en averiguar en qué consiste, ya que no de qué depende, mi singularidad con respecto a los demás seres humanos. ¿No es cierto que sólo en la exacta medida en que sea consciente de esta diferenciación podré revelarme a mí mismo lo que, entre todos los demás, yo he venido a hacer en este mundo y cuál es ese mensaje único del que soy portador hasta el punto que de su suerte debo responder con mi cabeza?

Nadja, André Breton









Rendez-vous à Bray, André Delvaux (1971)

Collage #1.000

Tocaba hacer un recopilatorio, y qué mejor manera que llegando a los mil collages. A quien le guste el ambient, los días grises, el otoño, y el estar consigo mismo, le gustará. Podéis descargarlo AQUÍ.







Zlatá Rybka aka The Goldfish, Jacob Mendel (2009)