Fotografías de Bez Uma
"¿Qué hay del carácter político de su acción y del concepto de arte que usted defiende? ¿quiere usted ampliar el concepto de arte a la vida?

Mi concepto de arte es muy amplio, y en último término se refiere a todas las personas. No obstante, no voy tan lejos como para afirrmar que, por este motivo, cualquier persona pueda entrar en la Academia, ya que esta Academia es, por supuesto, una escuela que ha de desarrollar una tendencia concreta dentro de esta voluntad creativa de todos los seres humanos. La Academia de Bellas Artes tiene que ocuparse de las posibilidades artísticas de la persona, ya sean ópticas, móviles o incluso acústicas. Pero tiene que trabajar con los medios que pueden expresar algo en el ambito de lo que se ha dado en llamar pintura, escultura, música, literatura, etc. Mi concepto de arte en realidad es tal que, por así decirlo, abarca todo el ámbito político. Su objetivo es que el ser humano determine las cosas del mundo, se determine a sí mismo. Evidentemente, esta idea incluye también la ciencia, se trata de algo absolutamente interdisciplinar. Se trata de que arte y ciencia, en su conjunto, se practiquen en primer lugar en el proceso de formación, en todo el ámbito educativo.

En este ámbito, la persona aprende a determinarse a sí misma. Sólo a partir de aquí se desarrolla la libre autodeterminación del ser humano; y es por eso que considero este concepto de arte revolucionario, una vez que se ha ampliado totalmente. A partir de entonces estoy dispuesto a especializar y dividir el concepto: en un momento determinado de su biografia, cada uno ha de convertirse en un especialista en el mundo de la división del trabajo. Entonces uno se decide a estudiar física, otro estudiará pintura, el tercero será enfermero, etc. Pero antes de tomar tal decisión hacia la especializacion, las personas deben haberse desarrollado en este concepto del arte total, es decir, en la idea de que a partir de las capacidades humanas del pensamiento, el sentimiento y la voluntad puede crearse una persona que a su vez puede determinar algo; esta persona hay que crearla. ¿Y ahora? ¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué idea tenéis vosotros de lo que va a pasar?

Por otra parte, la situación de los estudiantes que no fueron admitidos es bastante precaria, porque la gente piensa que no son productivos.

Ese es precisamente el error que se comete. No se sabe nada del ser humano. Las personas no están aquí sólo para construir hornos, vespas, neveras, qué sé yo, sino que sobre todo tienen que reconocerse como seres humanos, como seres espirituales.

Estoy contra el dominio absoluto de un concepto materialista de la ciencia, es parcial, limitado, ha de ser ampliado por el arte.

Puedo incluso demostrar que este concepto de la ciencia es burgués, también el concepto de la ciencia de Marx es burgués, un resultado del pensamiento burgués y no la revolución definitiva que responde a la necesidad humana de autodeterminación. Es justamente el punto que se refiere a la libertad el que se queda un poco corto en la ideología marxista. Por eso la cuestión para nosotros hoy en día, en todo caso para mí, es cómo puede superarse el capitalismo occidental y las deficiencias del capitalismo de estado oriental y llegar a una forma totalmente nueva en la que los conceptos de libertad, igualdad y socialismo desempeñen un papel. Y aquí conecto con la idea de una organización tripartita, y por este motivo he fundado la Organización para la Democracia Directa, porque creo que en sus objetivos revolucionarios va mucho más lejos que, por ejemplo, una ideología marxista.

Marx considera el pensamiento más bien como una necesidad. Dice que el ser humano se guía por sus necesidades.

Pero el ser humano no tiene sólo necesidades materiales, sino también espirituales. Y cuando se pasan por alto las necesidades espirituales del ser humano, como ha ocurrido en la fase del materialismo, entonces se hace realidad lo que dijo Marx, que el dinero de una persona determina su vida. En este sentido, él dijo algo que era verdad, pero no toda la verdad. Una persona con el bolsillo lleno puede ser, al fin y al cabo, un revolucionario que, a partir de su inteligencia y su creatividad, pone su dinero a disposición de un movimiento revolucionario.

Marx afirma claramente que el ser determina la conciencia y la conciencia determina el ser.

Estoy totalmente de acuerdo con esta fórmula. Para transformar un ser en otro, hay que pensar en un polo creativo y en el resultado de esta transformación. Siempre en las dos cosas. En medio de ellas se encuentra la estructura jurídica: el principio de igualdad, la democracia. Que todas las personas deberían ser iguales (¡deberían!) ante la ley. Que no haya privileglos ni prerrogativas. Adónde iremos a parar si las personas son distintas ante la ley, y ya hace tiempo que esto vuelve a ser así. Las personas son diferentes en cuanto a sus capacidades, por eso es necesario que su situación ante la ley sea la misma. No deben ser reducidos a un mismo patrón en lo que respecta a su creatividad. Precisamente porque las personas son diferentes, tienen que procurar que se mantenga el principio de igualdad, que tanto el dotado como el enfermo y el menos dotado gocen de los mismos derechos. Ya se trate de un genio o de un pobre diablo. Pero hace tiempo que esto ya no es así. Hoy en día, es el dinero el que determina la situnción ante la ley. Si una persona tiene muchos millones, sale bien librado de cualquier litigio.

No se puede aplicar ninguna terapia de síntesis en este sentido, sólo puede analizarse la situación, y el análisis de Marx es genial, siempre será necesario. Es un punto culminante dentro de la ciencia materialista, que presenta la situación con toda claridad y detalle. Sin embargo, en lo que respecta a los pronósticos de Marx, nunca se han cumplido. En Marx, todo aquello que tiene un carácter pragmático, falla.

Pero Marx dice que lo primero que hay que hacer es transformar la base material de las personas.

Yo no pienso lo mismo, yo creo que primero tiene que cambiar la base espiritual, el entendimiento y la conciencia de las personas."

Extractos de la entrevista realizada por Peter Holffreter, Susanne Ebert, Manfred König y Eberhard Schweigert a Joseph Beuys. Konununi1cation, nº l, Düsseldorf, 1973. Se puede leer al completo aquí.







Pinturas de Moise Kisling

"¿Paqui, no te han dicho nunca que pareces una musa viviente de Moise Kisling?"
Ésta, probablemente, sea una de las frases más bonitas que me han dicho en toda mi vida. Y lo cierto es que, cuando miro estos retratos, con esos ojos grandes y melancólicos, de mirada perdida y soñadora, me siento profundamente identificada.









Fotografías de Fatih Alkan
"El arte es un esquivarse a hacer, o a vivir. El arte es la expresión intelectual de la emoción, distinta de la vida, que es la expresión volitiva de la emoción. Lo que no tenemos, o no osamos, o no conseguimos, podemos poseerlo en sueños, y es con esos sueños con los que hacemos arte. Otras veces, la emoción es hasta tal punto tan fuerte que, aunque reducida a acción, la acción, a la que se ha reducido, no la satisface; con la emoción que sobra, que ha quedado inexpresada en la vida, se forma la obra de arte. Así, hay dos tipos de artista: el que expresa lo que no tiene y el que expresa lo que ha sobrado de lo que tuvo. La búsqueda de la verdad —sea la verdad subjetiva del convencimiento, la objetiva de la realidad o la social del dinero y del poder— trae siempre consigo, si en ella se emplea quien merece premio, el conocimiento último de su inexistencia. El premio gordo de la vida les toca solamente a los que han comprado por casualidad.

El arte tiene valor porque nos saca de aquí. Es legítima toda violación de la ley moral que se haga en obediencia a una ley moral superior. No es disculpable robar un pan porque se tiene hambre. Se disculpa a un artista que robe diez mil escudos para asegurar durante dos años su vida y su tranquilidad, siempre que su obra tienda a un fin; si es una mera obra estética, no vale el argumento. No el placer, no la gloria, no el poder: la libertad, únicamente la libertad.
Pasar de los fantasmas de la fe a los espectros de la razón es solamente ser cambiado de celda. El arte, si nos libera de los fetiches establecidos y anticuados, también nos libera de las ideas generosas y de las preocupaciones sociales — fetiches también. Por encima de este fragmento hay una nota que dice: «A. de C. (?) ou L. do D. (ou outra cosa qualquer)», es decir «Alvaro de Campos (?) o Libro del desasosiego (o cualquier otra cosa)».

El arte consiste en hacer sentir a los demás lo que nosotros sentimos, en liberarlos de ellos mismos, proponiéndoles nuestra personalidad como una especial liberación. Lo que siento, en la verdadera substancia con que lo siento, es absolutamente incomunicable; y cuanto más profundamente lo siento, tanto más incomunicable es. Para que yo, pues, pueda transmitir a otro lo que siento, tengo que traducir mis sentimientos a su lenguaje, es decir, que decir tales cosas, como si fueran las que yo siento, que él, al leerlas, sienta exactamente lo que yo he sentido. Y como este otro es, por hipótesis de arte, no esta o aquella persona, sino todo el mundo, es decir, aquella persona que es común a todas las personas, lo que al final tengo que hacer es convertir mis sentimientos en un sentimiento humano típico, aunque lo haga pervirtiendo la verdadera naturaleza de aquello que he sentido.

Todo cuando es abstracto resulta difícil de comprender, porque es difícil de conseguir para ello la atención de quien lo lea. Pondré, por eso, un ejemplo sencillo en que se concretizarán las abstracciones que he formado. Supóngase que, por un motivo cualquiera, que puede ser el cansancio de hacer cuentas o el tedio de no tener qué hacer, cae sobre mí una tristeza vaga de la vida, una angustia de mí que me perturba e inquieta. Si voy a traducir esta emoción en frases que la ciñan de cerca, cuanto más de cerca la ciño, más la doy como propiamente mía, menos, por lo tanto, la comunico a los demás. Y, si no se da el comunicar a otros, es más justo y más fácil sentirla sin escribirla. Supóngase, sin embargo, que deseo comunicarla a otros, es decir, hacer de ella arte, pues el arte es la comunicación a otros de nuestra identidad íntima con ellos; sin lo que no hay comunicación ni necesidad de hacer. Indago cuál será la emoción humana general que tenga el tono, el tipo, la forma de esa emoción que siento ahora, por las razones inhumanas y particulares de ser (un) contable cansado o (un) lisboeta aburrido. Y compruebo que el tipo de emoción vulgar que produce, en el alma vulgar, esta emoción es la añoranza de la infancia perdida. Tengo la llave de la puerta de mi tema. Escribo y lloro mi infancia perdida; me detengo conmovidamente en los pormenores de personas y muebles de la vieja casa provinciana; evoco la felicidad de no tener derechos ni deberes, de ser libre por no saber pensar ni sentir —y esta evocación, si está bien hecha como prosa y visiones, va a despertar en mi lector exactamente la emoción que yo he sentido, y que nada tenía que ver con mi infancia.

¿He mentido? No, he comprendido. Que la mentira, salvo la que es infantil y espontánea, y nace del deseo de estar soñando, es tan sólo la noción de la existencia real de los demás y de la necesidad de armonizar con esa existencia la nuestra, que no se puede armonizar con ella. La mentira es simplemente el lenguaje ideal del alma, pues, así como nos servimos de palabras, que son sonidos articulados de una manera absurda, para traducir a un lenguaje real los más íntimos y sutiles movimientos de la emoción y el pensamiento, que las palabras por fuerza no podrán traducir, así nos servimos de la mentira y de la ficción para entendernos los unos a los otros, lo que con la verdad, propia e intransmisible, no se podría hacer nunca.

El arte miente porque es social. Y sólo hay dos grandes formas de arte: una, que se dirige a nuestra alma profunda; la otra, que se dirige a nuestra alma atenta. La primera es la poesía, la novela es la segunda. La primera empieza a mentir en la propia estructura; la segunda empieza a mentir en la propia intención. Una pretende darnos la verdad por medio de líneas variadamente pautadas, que mienten a la inherencia del habla; la otra pretende darnos la verdad mediante una realidad que todos sabemos que nunca ha existido.

Fingir es amar. No veo nunca una linda sonrisa o una mirada significativa sin que medite, de repente, y sea de quien sea la mirada o la sonrisa, cuál es, en el fondo del alma cuyo rostro se sonríe o mira, el estadista que nos quiere comprar o la prostituta que quiere que la compremos. Pero el estadista que nos compra ha amado, por lo menos, el comprarnos; y la prostituta, a quien compremos, ha amado, por lo menos, el que la compremos. No huimos, por más que queramos, de la fraternidad universal. Todos nos amamos los unos a los otros, y la mentira es el beso que cambiamos.

Escribir es olvidar. La literatura es la manera más agradable de ignorar la vida. La música arrulla, las artes visuales animan, las artes vivas (como la danza y la representación) entretienen. La primera, sin embargo, se aleja de la vida porque hace de ella un sueño; las segundas, a pesar de todo, no se alejan de la vida —unas porque usan de fórmulas visibles y por lo tanto vitales, otras porque viven de la misma vida humana. No es éste el caso de la literatura. Ésta simula la vida. Una novela es una historia de lo que nunca ha sido y un drama es una novela ofrecida sin narración. Un poema es la expresión de ideas o de sentimientos en un lenguaje que nadie emplea, puesto que nadie habla en verso.

¿Qué me pesa que nadie lea lo que escribo? Lo escribo para distraerme de vivir, y lo publico porque el juego tiene esa regla. Si mañana se perdiesen todos mis escritos, tendría pena pero, creo con verdad, no una pena violenta y loca como sería de suponer, puesto que en todo esto iba toda mi vida."

Libro del desasogiego, Fernando Pessoa

















The temptation of St. Tony, Veiko Õunpuu (2009)



Fotografías de Kendall Paulsen


Trabajos de Damien Hirst


Fotografías extraídas del flickr de Igor Moukhin