"Tu no estás solo. ¿Recuerdas cuando la semana pasada tuviste la sorpresa de ver crecer en el patio un girasol? Llegaste a la conclusión de que era el viento que había transportado una semilla. Una semilla, al parecer insignificante, contenía en ella una flor futura. Ese grano sabía de alguna manera qué planta iba a ser; y esa planta no estaba en el futuro: aunque en material, aunque solo un designio, allí mismo existía un girasol, flotando en el viento, durante cientos de kilómetros. Y no solo estaba allí la planta, también la adoración de la luz, los giros en pos del sol, la misteriosa unión con la estrella polar, -¿ Por qué no?- Una forma de conciencia. Tu no eres diferente. Todo lo que vas a ser, ya lo eres, lo que vas a saber, ya lo sabes. Lo que vas a buscar, ya te busca. Está en ti. Puede no ser verdadero, pero el viejo que ahora vas a ver, aunque tenga la inconsistencia mía, es real porque eres tú, es decir, el que serás.

No soy mas que una estación en el camino de ése espíritu que viaja hacia el fin del tiempo. ¿Quién seré en 3 siglos mas? ¿Qué? ¿Cuales formas me servirán de vehículo? ¿En diez millones de años todavía mi conciencia necesitará un cuerpo? ¿Deberé aún utilizar órganos sensoriales? ¿En cientos millones de años seguiré dividiendo la unidad del mundo en visiones, sonidos, olores, sabores, imágenes táctiles? ¿Seré un individuo? Un ser colectivo. Cuando haya conocido el universo entero, o los universos, cuando haya llegado al fin de los tiempos, cuando la expansión de la materia se detenga y yo con ella emprenda el camino de regreso al punto de origen, ¿Me disolveré en él? ¿Me convertiré en el misterio que yace fuera del tiempo y del espacio? ¿Descubriré que el creador es una memoria sin presente ni futuro? ¿Tú, niño, yo, anciano, habremos sido solo recuerdos, imágenes insustanciales, sin haber nunca hallado la más mínima realidad? Para ti no existo aún, para mí ya no existes, y cuando nuestra historia se cuente, el que la contará solo será un collar de palabras escurridas de un montón de cenizas."

La danza de la realidad, Alejandro Jodorowsky