"Todo progreso cultural representa psicológicamente una ampliación de la conciencia, una conciencialización que sólo puede tener lugar por medio de la diferenciación. Por tanto, todo progreso comienza por la individuación, es decir, por el hecho de que un individuo, consciente de su unicidad, se abre un nuevo camino por terreno virgen. Para ello habrá de retornar primero a su condición primordial, prescindiendo de toda autoridad, de toda tradición, y aceptando conscientemente su diferenciación individual. En la medida en que logre imponer colectivamente su conciencia ampliada, la tensión de los antagonismos así creados proporcionará el impulso que la cultura necesita para avanzar hacia nuevos progresos. Ello no implica que el desarrollo de la individualidad sea en todas las circunstancias necesario o aún oportuno, si bien de acuerdo con el aforismo de que "sólo la personalidad es la máxima felicidad de las criaturas terrenas", serían relativamente abundantes los seres que ante todo necesitarían desarrollar su individualidad, especialmente en esta época cultural de chatura colectiva, dominada por el periodismo. De acuerdo con mi propia experiencia, naturalmente limitada, entre los hombres de edad más o menos madura son muchos aquellos para los cuales el desarrollo de la individualidad es una necesidad imprescindible. Por eso he llegado a la convicción, particular y sujeta a revisión, de que precisamente el hombre de edad madura tiene, en nuestra época, urgente necesidad de ser educado algo más en la cultura individual, ya que en su juventud la escuela, y luego la universidad, le han dado una formación exclusivamente colectiva y lo han saturado materialmente de mentalidad colectiva."


Energética psíquica y esencia del sueño, Carl G. Jung