¿Cómo prevé la evolución del arte del mañana?

Ya he dicho que el propio concepto de arte se amplía y ya no atañe únicamente a la actividad de los pintores, de los escultores, de los poetas, de los músicos, de los hombres de teatro, de los arquitectos, etc., sino que concierne a todo el trabajo humano. Tal es, a mi parecer, el necesario desenvolvimiento del arte, desde el punto de vista conceptual (esta necesidad es filosófica).
En la práctica, esto quiere decir que toda persona activa debería aprender igualmente una nueva disciplina artística, quiero decir la del arte social, la de la escultura social. Una disciplina dentro del arte que, respecto a lo que existe en las esferas de la música, de la arquitectura, de las Bellas Artes, no ha existido todavía. Un arte social quiere decir cultivar las relaciones entre los hombres: es casi un acto de vida.
Para alcanzar esta próxima etapa urge poseer mayor energía e intensidad. Una obra de arte social plantea un problema de energía. Sólo entonces superaremos la crisis. Tales son la toma de conciencia, el saber, la intuición de la vanguardia.
La vanguardia es el grupo de personas que asume esta responsabilidad y se esfuerza, mediante múltiples tentativas, por superar la crisis, elaborando múltiples modelos en las esferas de la actividad artística, de la actividad sociológica, de la problemática democrática, etc. Esta circunstancia debe aportarnos una posibilidad real de cambiar el sistema social. En razón de este concepto de arte antropológico, cada hombre es un artista. En cada hombre existe una capacidad creadora virtual. Esto no quiere decir que cada hombre sea un pintor o un escultor, sino que existe una creatividad latente en todas las esferas del trabajo humano.
Una consecuencia, a mi entender, es que no se debe concebir el propio trabajo sólo para uno mismo. Cada cual debería pensar poco en si mismo y dar lo mejor a los demás. La humanidad será entonces mucho más productiva. La cultura del tener ha terminado. La cultura de la cualidad del ser es la forma del futuro. Pero en el ser el hombre debe dar lo más que pueda a su prójimo. Y ha de recibir, a su vez, en la medida en que ha dado. Es un sistema de recíproca ayuda.

Fragmento de una entrevista a Joseph Beuys. Realizada por Elizabeth Rona (Octubre, 1981)