"Querida Eva:
Aprende a decirle al mundo «jódete» de vez en cuando. Tienes todo el derecho. Simplemente para de preocuparte, de pensar, de mirar a tus espaldas, de preguntarte, dudar, temer, sufrir, buscar la salida de emergencia, luchar, aferrarte, confundirte, rascarte, murmurar, trastabillar, tartamudear, tropezar, resbalar, gruñir, lamentar, hacer trampas, revolver, insultar, criticar, aullar, sacudir, calcular, gemir, afilar, desollar, mesarte los cabellos, despiojarte, mearte, hurgarte la nariz, apretar el culo, meter el dedo en el ojo, señalar, escabullirte, aburrirte de esperar, dar pequeños pasos, mirar mal, rascarte la espalda, perseguir, colgar de tu percha, calumniar y roerte, roerte, roerte por dentro. ¡Para ya y simplemente HAZ!"

Carta de Sol LeWitt a Eva Hesse. Abril de 1965.
Todos deberíamos seguir este consejo, he dicho.