“La gente que se limita a tener vida suele moverse en un denso fluido. Solo así puede vivir, pues vivir depende de no ver. Pero cuando ese fluido se evapora, revela un bajo fondo sin censura, fétido y horroroso. Aparecen continentes perdidos, ruinas de ciudades condenadas, esqueletos descarnados de antiguas criaturas inmovilizadas en la agonía. Un paisaje de indecible crueldad. Y las ruinas o los esqueletos pueden salvarse humanamente. No así una naturaleza perdida, deshumanizada. Libres tanto tiempo de la mirada humana, de las aspiraciones y escrutinios del hombre, las áridas montañas de Tirrenia no pueden parecerse a ninguna montaña del planeta. Cómo se estremecerían, sudorosas, en el aire sin sustancia.”

Estuche de muerte, Susan Sontag.