"Cuanto más vasta es la multitud, tanto más insignificante es el hombre individual. Mas cuando el individuo, abrumado por su insignificancia y futilidad, pierde el sentido de su vida, el cual de ninguna manera se circunscribe al bienestar general y a la elevación del nivel de vida, ya va camino de la esclavitud de Estado y, sin saberlo ni quererlo, le allana el camino. Quien sólo mire para fuera, sólo se fije en los números grandes, no tiene con qué defenderse del testimonio de sus sentidos y de su razón. Pues bien, esto es precisamente lo que todo el mundo está haciendo: se está fascinado por las verdades estadísticas y los números grandes y se es aleccionado día a día sobre la futilidad e impotencia del hombre individual, que no representa ni personifica ninguna organización multitudinaria. A la inversa, el individuo que surge en el escenario mundial proyectando lejos su figura y cuya voz se percibe en un ámbito vasto se les aparece a las masas huérfanas de sentido crítico como uno que evidentemente está sustentado por un cierto movimiento multitudinario, por la opinión pública, y más que nada por eso es aceptado o combatido. Como en ello suele predominar la sugestión colectiva, no se pone en claro si su mensaje es un acto propio, del que responde personalmente, o si actúa meramente como megáfono de una opinión colectiva.

Bajo estas circunstancias, es natural que vaya cundiendo una creciente inseguridad del juicio individual y que como consecuencia de ello la responsabilidad sea colectivizada en lo posible, esto es, desplazada del individuo a una corporación. De esta manera, el individuo se convierte más y más en una función de la sociedad, la que por su parte asume la función de órgano de las manifestaciones vitales, cuando en el fondo no es sino una idea, lo mismo que el Estado. Una y otro son hechos objeto de una hipóstasis, esto es, son independizados. Precisamente el Estado se transforma, así, en una especie de ser viviente, del que todo se espera. En realidad, empero, sólo es un camuflaje de los individuos que saben manejar sus hilos. De esta suerte, la prístina convención del Estado de Derecho degenera en la situación de un tipo de sociedad primitivo: el comunismo de una tribu primitiva sujeta a la autocracia de un cacique o a una oligarquía."


Presente y futuro, Carl Gustav Jung