No confío en las palabras, las palabras y yo no nos llevamos bien. Un pintor que usa palabras es como un bebé que intenta caminar. Es mejor que el cuadro hable por sí mismo que ayudarlo a que lo haga con una palabra.


La visión de los demás nunca será tan buena como la propia. Hay que vivir y morir con ella. Porque, al final, es todo lo que tenemos. Si la perdemos, perdemos nuestra esencia y todo lo demás.


Me llevó casi 18 meses intentar volver a pintar. En ese tiempo, pensé y se me aclararon varias cosas. Siento como que me sacude el viento de mis costumbres, de mis afectos y de mí. Y me encuentro moviéndome más y más en un ámbito de soledad. No porque así lo quiera, sino porque no parece haber otra salida. No hay otra salida si quiero ser lo que necesito ser.


Pinturas y textos de Georgia O'Keffee. Identificación e inspiración al cuadrado.