" Ella se aleja. Él no la llama. Ella bordea la mar.
Él mira cómo camina. Ella camina más deprisa que de costumbre. Con un paso regular, también ella, de pronto.
Ella le alcanza. Comienza a caminar con él. En lugar de volver sobre sus pasos, él continúa, ella continúa con él.
El movimiento de la mar se ha invertido. Se prepara el descenso del río, su deslizamiento hacia el abismo de sal. Por los estallidos blancos pasan las gaviotas de la mar. Llegan hasta la arena desnuda. Sus gritos hambrientos las preceden.
Ya no se las ve por ninguna parte. Reaparecen mucho tiempo después.
Él vuelve por la orilla de la mar. Ella, por el camino de tablas: ella no mira nada, evita ver los blancos enjambres y el espesor innumerable.
Se dirigen hacia el río.
El viajero no va a la isla esta noche."

El amor, Marguerite Duras