"[...] El agua cierra los ojos pues del cielo caen piedras. Las piedras caen sobre la cabeza de los niños. Los ojos caen del rostro de los niños.
Ahora los niños ya no encuentran el camino del techo a la boca y de la boca al estómago y del estómago a la bacinilla.
Los cabellos blancos de las piedras están peinados. Los cabellos negros del agua caen en la sopa. Las piedras se dedicaron en seguida al trabajo negro. El sudor verde chorreaba en cascada desde sus relojes azules y como daban las doce se hizo la limpieza de los prados verdes y los cielos azules.
Los zapatos negros están lustrados. Los cabellos blancos están peinados.
Las piedras lavaron las salpicaduras de sangre con el agua sin carácter y así todo se olvidó muy pronto y todo pudo recomenzar.
Los cabellos blancos de las piedras. Los cabellos negros de las aguas. Los cabellos verdes de los niños. Los cabellos azules de los ojos.

Los cabellos blancos de las piedras. Los cabellos negros de las aguas. Los cabellos verdes de los niños. Los cabellos azules de los ojos. Los cabellos blancos. los cabellos negros. Los cabellos verdes. Los cabellos azules.
Las piedras. Las aguas. Los niños. Los ojos.
Cabellos de piedra. Cabellos de agua. Cabellos de niño. Cabellos de ojos.
Los prados verdes. Los cielos azules. Los zapatos negros. Los cabellos blancos.
Azul. Verde. Negro. Cobarde y fiel."

Le siège de l'air, Jean Arp