"Éranse un viejo y una vieja que tenían una nietecita llamada Snegúrushka. Sus amiguitas vinieron a llamarla un día para que fuera con ellas a recoger bayas al bosque. Los abuelos se negaron primero, pero al cabo de muchos ruegos la dejaron ir, recomendándole que no se apartara de sus amiguitas. Sin embargo, mientras andaba por el bosque buscando bayas entre los arbustos y los matorrales, Snegúrushka se apartó efectivamente de sus amigas. Ellas la llamaron muchas veces, pero no las oyó. Cuando se hizo de noche, viendo que se había quedado sola, Snegúrushka trepó a un árbol y se puso a llorar mientras decía:
- ¡Pobrecita Snegúrushka, pobrecita! Ella vivía con sus abuelitos. Las amiguitas la llevaron al bosque y en el bosque la dejaron.
Un oso que andaba por allí le preguntó:
- ¿Porqué lloras, Snegúrushka?
- ¿Cómo no voy a llorar, bátiushka oso? Yo soy Snegúrushka, la única nietecita de mis abuelos. Mis amigas me trajeron al bosque y en el bosque me dejaron.
- Bájate del árbol y te llevaré a tu casa.
- ¡No! Tengo miedo de que me comas.
El oso se marchó y la dejó allí. Llegó entonces un lobo y le preguntó:
- ¿Porqué lloras Snegúrushka?
Ella le contestó lo mismo que al oso. Y éste se marchó...
En esto apareció por allí una zorra y le preguntó:
- ¿Porqué lloras, Snegúrushka?
- ¿Cómo no voy a llorar, zorrita? Mis amigas me trajeron al bosque y en el bosque me dejaron.
- Bájate del árbol, y yo te llevaré a tu casa.
Snegúrushka bajó del árbol, montó a lomos de la zorra, y esta echó a correr. Cuando llegaron a casa, llamó con el rabo en el portillo.
- ¿Quién es? - preguntaron los viejos.
La zorra contestó que les traía a su nietecita Snegúrushka.
- ¡Ay, pero qué buena y servicial! Entra en nuestra isba. Siéntate. ¿Estás bien? ¿Quieres comer algo?
Los abuelos trajeron leche, huevos, requesón... Todo se les hacía a poco para agradecérselo. Entonces la zorra pidió que le dieran una gallina como recompensa y la soltaran en el campo.
Los viejos se despidieron de la zorra y metieron una gallina en un saco, pero en otro metieron un perro y llevaron los dos hasta donde había dicho la zorra. Soltaron la gallina y, en cuanto la zorra se lanzó tras ella, soltaron también al perro. Al verlo, la zorra salió disparada hacia el bosque y se quedó sin nada."

Snegúrushka y la zorra, de A.N. Afanásiev