Contenta estoy que ya le llegó éste bonito cuaderno a Agnes!
y sorprendida me he quedado cuando me he puesto a contar todos los corta y pega que llevo haciendo desde hace 4 años... ¡¡¡ 476 collages !!! madremía, jamás pensé que llegaría a hacer tantos, y los que aún me quedan...
aquí el primero que hice, allá por abril del 2005, que ya que estamos en primavera desde hace unos días, qué mejor manera de felicitarla :)



eyelids por look at rubbish.
os recomiendo antes que nada que lo veáis en alta calidad... me encanta :)

i am a ballerina.




ilustraciones de akinoh kondo.

noche de miércoles para meditar, estar conmigo misma, escuchar música y escribir en el diario bajo la colcha, de soñar que no tengo alas pero vuelo y salgo al espacio y conozco a viejecillas que me dan consejos... noche plácida para despertar y desayunar tostadas con queso de cabra y miel, un gran zumo de naranja recién exprimido y un poco de café... eso es todo lo que quiero hasta las 10 de la mañana de mañana jueves; no creo que sea pedir mucho...




ilustraciones por karine daisay... ¡ buenas noches !

" Tal vez la mayor belleza de una foto esté en lo que se niega a decir. Para empezar, la foto omite la presencia del fotógrafo, que se sitúa siempre, o casi siempre, fuera del cuadro, como un cazador a la espera de su presa. El objetivo de la caza no son las figuras incluidas en la foto ni tampoco lo que hay más allá de ellas, sino nosotros, ahora. El objetivo de la caza somos las personas que miramos, sin saber desde qué lugar de la realidad el fotógrafo esta apuntándonos, desde qué punto exacto del pasado. La foto ha suspendido el tiempo. Pero nosotros somos el tiempo. Ha creado una historia, pero nosotros somos, de algún modo, esa historia. Al apretar el obturador, el fotógrafo cree haber visto algo que merece ser inmovilizado en un pequeño fragmento de eternidad. Lo que él ve, sin embargo, no es siempre lo que se ve. Entre el movimiento de su índice y el pestañeo del diafragma se oye, durante una fracción de segundo, la respiración del azar. Sin el azar, la foto no sería lo que es. Los mejores fotógrafos son los que aprenden a domesticar ese azar, adivinando lo que va a suceder dentro del cuadro en el relámpago, que media entre la presión de su dedo y el ojo de la cámara que se abre. "

extraído del libro Cabárceno, de Marina Cano.